Durante las tres primeras décadas del siglo XX, la intervención estadounidense en Nicaragua se profundizó. En 1909, el presidente José S. Zelaya, renunció a la presidencia de Nicaragua para no dar pretexto a los Estados Unidos para "continuar interviniendo en ningún sentido en los destinos del país". La sucesión presidencial provocó enfrentamientos entre liberales y conservadores hasta que un contingente de infantes de la marina de los Estados Unidos desembarcó en Nicaragua con la intención de impedir "inútiles derramamientos de sangre". La intervención favoreció a los conservadores.
Los Estados Unidos tenían la intención de construir en Nicaragua un canal interoceánico complementario del de Panamá. El secretario de Estado George Weitzel y el general Chamorro se reunieron en secreto y establecieron un acuerdo en el que EE.UU. obtenía el derecho a construir un canal en territorio nicaragüense, una base naval y se le concedía a Nicaragua tres millones de dólares destinados a pagar sus deudas internacionales. Cuando los términos de estas tratativas fueron conocidos, la opinión publica nicaragüense reaccionó indignada y los gobiernos centroamericanos protestaron formalmente ante el gobierno de los Estados Unidos. En 1912, los liberales nicaragüenses decidieron enfrentar a los conservadores. Estaban a punto de derrotarlos cunado Adolfo Díaz pidió y obtuvo el desembarco de 2.600 marines que aniquilaron a los liberales.
En 1924, el presidente norteamericano Warren Harding, impulsó un cambio en las relaciones con América Latina y anunció que retiraría las tropas de Nicaragua. En 1925, en Nicaragua, asumía a la presidencia Carlos Solórzano junto con el vicepresidente Sacasa, pero las tropas no se retiraron hasta agosto. En octubre de ese año, el general Chamorro presionó al presidente par que lo incorporara a su gabinete y expulsara a los liberales. Así, Sacasa huye y Solórzano renuncia, haciéndose Chamorro cargo del gobierno. Lo Estados Unidos se habían comprometido a no reconocer presidentes surgidos de cuartelazos y la situación de Chamorro se complicó. El Congreso nicaragüense eligió un reemplazante legal y Díaz vuelve al gobierno.
Hacia mediados de 1926, Sacasa y sus hombres denominados "constitucionalistas", vuelven a la capital a desalojar al gobierno de los conservadores. Cuando el triunfo estaba cerca intervinieron nuevamente los estadounidenses y los marines desarmaron a los constitucionalistas. Éstos comenzaron la marca hacia Managua.
Entre los hombres de Sacasa estaba Augusto César Sandino, un campesino que había emigrado a México a trabajar como obrero. La pequeña columna al mando de Sandino comenzó a utilizar tácticas guerrilleras en un territorio que la mayoría de los soldados de origen campesino conocía muy bien. Sandino logró el control de varias ciudades y consiguió reunir sus tropas con las del general José María Moncada, otro de os jefes militares de Sacasa. El camino hacia Managua quedó abierto.
Un enviado estadounidense se dirigió hacia Managua y antes de que Moncada tomara la ciudad, invitó al general a que se reuniera con él. El jefe liberal aceptó la entrevista y llegó a un entendimiento: los Estados Unidos desarmarían por igual a liberales y conservadores, pagarían en efectivo por cada rifle utilizado y le garantizaban a los liberales libertad política. Sandino no aceptó el acuerdo y profundizó su guerra de guerrillas exigiendo la salida del país de todas las tropas extranjeras.
En 1933 Sacasa es elegido presidente e hizo a Sandino una propuesta de cese de las hostilidades y prometió el retiro definitivo de las tropas estadounidenses, con lo cual, éste acepta. En 1934, Sandino llega a la capital y sella el acuerdo con Sacasa. Esa misma noche, Sandino es fusilado en un baldío. Al poco tiempo, Sac

asa fue derrotado y Somoza controló el gobierno de Nicaragua durante varias décadas.