El levantamiento de Franco contra la República
El gobierno republicano había sido proclamado en España en el año 1931. Contó inicialmente con el apoyo de distintos sectores y partidos de ese país. Su triunfo significó el exilio de Rey español Alfonso XIII de Borbón. La república Española incluyó una guerra civil de tres años y su posterior caída en 1939 con el triunfo del franquismo.
En las elecciones de 1936, se impuso el Frente Popular integrado por socialistas, comunistas y liberales, que obtuvieron la mayoría parlamentaria. El triunfo alarmó a los sectores tradicionales y precipitó el levantamiento del Ejército Español.
El pronunciamiento militar dirigido por el general Francisco Franco, dividió entonces a las fuerzas políticas españolas en dos bandos opuestos: los republicanos, para quienes la guerra significó la lucha por mantener a España fuera de la influencia nazi-facista y los nacionales del ejército sublevado, apoyados por la España tradicional y conservadora.
El alzamiento comenzó en julio de 1936 en Marruecos, con tropas de la Legión Extranjera conducidad por el general Franco.
Los pronunciamientos militares estallaron en numerosas ciudades, les llevó casi tres años la conquista completa de España, que desencadenó una larga y terrible guera contra los republicanos.
El Gobierno de la República no tardó en organizar la resistencia. También los sindicatos obreros y los partidos de izquierda reclamaron el reparto de armas para la defensa de Madrid.
Los militares pretendían anular las reformas sociales emprendidas por la República y querían que la Iglesia volviera a detentar su poder tradicional en la educación, abandonar los reclamos de autonomía de las regiones separatistas de España, y eliminar el llamado "Poder Rojo" de los anarquistas y socialistas que habían logrado bastante influencia en el Movimiento Obrero Español.
La resistencia republicana en Barcelona
Las tropas sublevadas no consiguieron tomar Barcelona hasta enero de 1939. La ciudad se constituyó el símbolo de la resistencia republicana.
El movimiento anarquista había tenido mayor arraigo en España que en el resto de Europa. Los grupos anarquistas españoles fundaron una organización sindical la C.N.T - la Confederación Nacional del Trabajo - y dirigieron violentas huelgas en las ciudades como Barcelona. Postulaban la emancipación de los trabajadores "de los patrones" y del Estado. Durante la guerra civil, los sindicatos de Barcelona se instalaron en edificios modernos de los grandes hoteles.
En los cafés, tiendas y tranvías y en las fabricas, donde los patrones habían huido, se leían los carteles: "Pertenece al C.N.T", para indicar el poder de los obreros. Los anarquistas también ocuparon la Compañía Telefónica de Barcelona que organizaron milicias obreras para mantener el control de la ciudad. La catedral fue cerrada y muchas iglesias fueron quemadas. La agitación social y catalana, despertó el entusiasmo y la atención de los periodistas u observadores extranjeros. Se manifestó la prensa de la época, que para referirse a ella se la llamaba "terror anarquista" o "terror rojo".
Recién en enero de 1939, el avance franquista en Cataluña y la caída de Barcelona obligó a miles de españoles de los grupos republicanos y revolucionarios a dirigirse a la frontera francesa engrosando filas de refugiados.